Cuando la música salió a la calle

Antiguamente sólo era posible escuchar música disponiendo de un tocadiscos y una radio. Más tarde había magnetófonos que más adelante también permitían grabar música. Pero los primeros aparatos pioneros eran muy monstruosos, de gran volumen y pesados. Poco a poco empezaron a ser más pequeños, combinando las funciones de radio con cintas magnetofónicas para reproducir y grabar sonidos. Pero su gran salida a la calle tenían los grabadores y reproductores de casetes, las radio caseteras con los así llamados “boom boxes” (en inglés ghetto blaster). Hoy en día la población prefiere ir al cine ya que Hollywood ofrece cada semana nuevos estrenos de cine.
Eran aparatos grandes con amplificadores potentes. El nombre inglés se deriva del verbo to blast que significar causar ruido y de ghetto, que es la denominación de los barrios de personas socialmente perjudicados en EE.UU., principalmente de afroamericanos y hispanoamericanos.
Los boom boxes tenían su periodo de prosperidad en los años 1970 y en los principios de los años 1980. Los aparatos mayoritariamente fabricados en EE.UU. y Japón solían tener un aspecto bombástico con altavoces inmensos y muchas funciones adicionales. Sus altavoces potentes admitían altos niveles acústicos. Un atributo típico de los boom boxes era el gran frontal con muchos elementos de manejo en relación con su escaza profundidad.
En su tiempo los boom boxes realmente eran un movimiento popular, permitiendo a los jóvenes por fin escuchar su música en sus habitaciones. Muchos jóvenes ahorraron durante bastante tiempo para reunir el dinero suficiente para poder comprarse su boom box. Pasaron las noches tumbados solos en sus habitaciones o con parejas liberales de c date, con la luz apagada escuchando su música preferida, observando fascinados el juego de las lucecitas emitidas por los LEDs. En ésta época de finales de 1970 y principios de 1980 casi no existía habitación de jóvenes dónde no se podía encontrar uno de estos aparatos con asa.
Pero primero se convirtieron en auténtico superventas en EE.UU. Estaban presentes en todos los lugares, principalmente en los barrios más pobres de Nueva York. La acumulación de boo boxes más impresionante sin embargo se podía observar con regularidad en medio de Manhattan, en el Parque Central. Es allí donde se reunieron los jóvenes patinando, agruparon sus boom boxes en forma de circulo sintonizando todos la misma emisora de radio. Quien ha escuchado el sonido de hasta cincuenta boom boxes con el volumen abierts hasta el máximo de su capacidad, no habrá olvidado el sonido hasta hoy en día.

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